No hay nada.
No hay nada ni nadie que pueda cubrir
tu hueco en mi abrazo, tu ausencia en mis brazos.
La ciudad se vuelve grande y a su vez tan pequeña,
que me atrapa en la celda de mi oscuro cuarto
falto de la luz de tu pelo, del calor de tus manos.
Ni siquiera el peor de los vicios ni el mejor de los amigos
consiguen que pueda olvidarte, que pueda borrar tus recuerdos.
Esos bonitos recuerdos, esos mejores momentos,
que como siempre pasa, son los que se han de olvidar…

¡Qué triste! Pero opino que si tienes que olvidar a alguien no has de olvidar también los recuerdos pues es lo único que te queda al fin y al cabo... 8
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