jueves, noviembre 03, 2011

Capítulo XIV

El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala; 
el que me llama ingrata, no me sirva; 
el que desconocida, no me conozca; 
quien cruel, no me siga; 
que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida, ni los buscará, servirá, conocerá ni seguirá en ninguna manera. 
Yo, como sabéis, tengo riquezas propias y no codicio las ajenas;
tengo libre condición y no gusto de sujetarme: ni quiero ni aborrezco a nadie.
No engaño a éste ni solicito aquél, ni burlo con uno ni me entretengo con el otro.

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