Desde que se tiene uso de razón, el ser humano ha intentado averiguar qué sentido tiene su existencia y la de todo lo que le rodea. Diariamente seguimos unos roles que supuestamente nos han sido otorgados, pero tampoco sabemos su procedencia. Necesitamos ubicarnos en el mundo y saber si tenemos un papel primordial o secundario en un posible avance, pero simplemente nacemos, nos desarrollamos y morimos, todo esto sin tener nada concreto.
Tenemos un ideal de sentido de la vida que se rige en el beneficio propio, basándolo en un buen trabajo, dinero suficiente, familia, fama; es decir, triunfo. Pero a veces nos paramos a pensar "¿vale la pena todo esto .. ?"
Porque si pensamos a lo grande, nuestra existencia se podría describir como un don, podríamos no existir,¿ pero de dónde procede el hecho de nuestra existencia?
La religión suele apaciguar todas estas respuestas interponiendo a Dios como creador de todo aquello que observamos y de nosotros mismos. Pero esta respuesta requiere de una fe ciega, cualidad que no todos tienen, y además, si así fuese, ¿cuál es el propósito de toda esta creación?
Ante todas estas preguntas tenemos dos opciones, o quedarnos como estamos y proseguir nuestra vida sin perjudicar ajenas hasta llegar a la muerte, o buscar mas allá del tiempo la realización de nuestro ser. Con la primera opción nunca se llegaría a la felicidad máxima, ya siempre queremos más de lo que tenemos, aunque la muerte siempre termina con todo. Con la segunda opción llegaríamos a que el hombre es un ser finito, limitado,que se crea ilusiones de plenitud y de felicidad imposibles, él y solo él es el responsable de la inevitables desilusiones.
Todo se resume en que querer que nos conformemos y nos limitemos, es cortarnos capacidades: la de imaginar, reflexionar y llegar a un punto medianamente concreto.
Entonces, ¿debemos darle nosotros un sentido a la vida o esperar sentados a recibir una señal o un camino que seguir?
No solo está el futuro incierto, también está el pasado y el presente, cosas que quedan en los recuerdos ajenos. Nosotros elegimos qué hacer en cada momento, qué está bien y qué está mal, en cierto modo creamos un sentido hacia algo que no lo tiene. Porque vivir por vivir no tiene ningún sentido, al igual que lo carece la muerte, pero ya de por sí vivir es un hecho y algo que nos caracteriza. Y en esa vida, la mayoría de decisiones las tomamos nosotros, la minoría suelen ser ajenas o vienen en el momento de tu nacimiento ( dependiendo del lugar, la familia, etc..), y en nuestras decisiones tenemos completa libertad, una completa elección del sentido, pero ¿de que sirve la libertad si todo termina en la nada?
Terminando ya, mi conclusión es que hasta que no se descubra un factor ajeno que nos pueda inducir a una posible respuesta, lo único que podemos hacer es vivir en tranquilidad y aceptar los hechos como son. Algún día descubriremos por qué se produce la muerte, si puede haber algo más a partir de ella y si algún día desapareceremos perpetuamente, pero por el momento hay que vivir el día a día, que ya de por sí, es un don.
Gypsy* Pero joder,UBICARNOS...no se te vaya a pegar mi "canicidad".
ResponderEliminarjajaja mil disculpas, es que lo puse corrriendo antes de irme a dormir, ahora lo actualizo
ResponderEliminarSí,claro...que no no engañeh que nos diga la verdad!
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