Yo quiero retroceder mucho en el tiempo. Yo quiero vivir sin preocupación, sumida en mi universo, ajena a todo el caos.
Las mentiras y los problemas ajenos, no me afectaban, estaba protegida bajo el manto de la inocencia.
Oh, bendita inocencia, no duró mucho a mi lado.
Mi día a día era descubrir, unir, maravillarme con el tiempo, con la naturaleza. Estar encerrada en mi felicidad, con la que yo elegía.
Nadie me ayudó a ser más curiosa. En vez de hacer más y más amigos, yo prefería montar mi propio mundo fantasioso, ahí nadie me hacía daño. No recuerdo voces, ni momentos importantes junto a nadie, sólo recuerdo a mis pequeñas manos sintiendo el mundo a mi alrededor y mi mirada inquieta.
Bendita infancia, cómo te echo de menos.




No hay comentarios:
Publicar un comentario