En realidad, mi problema está… en… en… Eso que yo veía… En… ¿Lo diré alguna vez? Bueno es que… No puedo… ¡¡Malditos directores!! ¡¡Cómo es posible que le dieseis un programa infantil a Leticia Sabater!! ¿No sabéis lo que eso ha provocado? Después dirán: “Es que la juventud de hoy en día sólo piensa en botellones”. ¡Si vosotros hubierais crecido viendo Con Mucha Marcha (el titulito ya lo dice todo, nos incitan a estar de juerga todo el santo día) también tendríais ganas de beber para olvidar! Sí, olvidar que somos una generación maltratada psicológicamente por esa mujer a la que según su gesto le da el sol todo el día en la cara, esa rubia de bote que nos engañó desde un principio con su eterna juventud… Porque yo soy de las que opinan que Leticia Sabater es un hombre. Y yo veía ese programa. Y por eso estoy así ahora. Pero por suerte, a mí me afectó al contrario que al resto del mundo (¿porque quién es el resto del mundo?), y yo odio las fiestas y los botellones. Así es, conmigo no pudieron. Muahahahahaha. En cambio, yo sufría cada vez que esa mujer le colocaba a las íes corazones en lugar de puntos. ¡Eso es una falta de ortografía, señorita! Ni circulitos, ni corazoncitos, ni globos terráqueos… ¡puntos! ¡Lo que lleva la i latina es un punto! Pero bueno… Eso se aguanta y se lleva medianamente bien.
Lo que ya es imposible soportar es el Leti Rap. Seguro que se acuerdan de esa música enlatada y esa voz que les molestaba pero disfrutaban cada vez que oían. Si la memoria os falla, no se preocupen, yo se las refrescaré. Sí, hoy voy a ser valiente y me arriesgo a que dentro de una semana no tenga cabeza.
La letra de esta canción comenzaba así:
Sigo con otra frase. Podrás vacilar y te podrás quedar con todos los coleguis de tu misma edad. Voy a pasar por alto la repetición de la palabra colegui, creo que es más importante decir que esta tía es imbécil. Con todas sus letritas: I, M, B, É (con tilde), C, I, L. Sí, con puntitos en las íes. Hay una palabra que resume esta frase: competitividad. Y encima quedarse con sus coleguis, es decir, marginar al que no sepa hacerlo… Y yo nunca me aprendí el baile. Pero prefiero no hablar de esto, es algo que me ha marcado y lloro cada vez que lo pienso.
Ponte una gorra para empezar y cálzate unas Alpe guay guay de verdad. ¿Por qué me tengo que poner una gorra? ¿Porque tú lo digas? ¿Y si yo no quiero? Además, ¿tú cuando has llevado gorra? Claro, es que horas de peluquería (para nada, todo hay que decirlo), no se pueden echar a la basura con una gorrita. Pero lo que no entiendo son las Alpe… ¿Publicidad subliminal? Yo nunca he tenido eso… Yo tenía mis zapatillas de deporte con luces que al pisar fuerte se encendían. Pero unas Alpe nunca, y de las guay guay de verdad menos aún, vamos. Yo es que eso de guay guay de verdad no lo comprendo del todo bien, o sea, es que o me lo explicas o mi cerebro de mosquito no entiende, te lo juro por el cascarón de Calimero, ¿sabo?
Tronquis y coleguis vamos a rapear esta súper marcha que te va a molar. Creo que esta frase explica el escaso vocabulario que tengo hoy en día. Como también explica la cantidad de pijos, pijas e imbéciles que no son nadie pero se lo creen por hablar súper guay guay de verdad. Y que no se me olvide, que colegui era para tirarse un tiro… pero tronqui… ¡¡Tronqui es para tirárselo a ella!!
Boy, girl and boy, girl. Brazo izquierdo arriba, movimiento circular, tronquis a la izquierda, esto es Leti Rap. Si te enrolla Leti Rap no te cortes y a bailar. Brazo derecho arriba movimiento circular, tronquis a la derecha, ¡Leti Rap!, ¡Leti Rap! Es el nuevo ritmo y de moda vas a estar. Vuelta entera y dando palmas, contraseña y a cantar. El colmo… Esto es ya el colmo. Empieza con el inglés básico para rellenar estribillo y se sentirá que mola, para continuar con un baile del que no me acuerdo pero que por la descripción se asemeja bastante al acto de quitar y poner bombillas. ¡Y encima dice que eso es bailar! Lo que le pasaba a esta “mujer” es que no tenía vergüenza… Porque decir además que si hago eso voy a estar de moda… Lo flipas un huevo de pato, tronqui. Y por cierto, ¿de qué contraseña me hablas? ¿De la que necesito para entrar en tu súper Leti Mundo? No, gracias, tengo otras cosas más interesantes que hacer como, por ejemplo, estudiar la vida de las babosas.
¿Cómo se enrollan los tronquis? ¡Con “vivan los compis”! Desayuna… ¡con alegría! Me salto las dos primeras frases porque para insultar a esta muchacha seguro que ya está su familia. Pero eso de que desayune con alegría… ¿Cómo voy a desayunar con alegría si te tengo que aguantar cada mañana, so payasa? Buf… Me repatea el hígado…
Depués repite una y otra vez lo mismo y, ¡hala!, ya tiene canción hiper mega súper fashion guay de la muerte. Para que luego me pregunte cómo pueden ser las pijas de mi residencia tan asquerosas… Seguro que eran las que se sabían el baile y la canción de memoria…
Hasta aquí el post de hoy, mis queridos y a la vez odiados fans, pronto seréis tan perfectos como yo… Seguid intentándolo y enviad dinero a mi casa (jamás a la residencia que ya sabemos que el dinero corre peligro allí). Hoy he descubierto el contador de palabras del word. Sí, muchachos, alguien como yo no lo había visto hasta ahora. Pero tampoco me interesaba. Así que hala, aquí os dejo con mis 1408 palabras, 7624 caracteres (contando los espacios, que me gustan mucho) y 13 párrafos. Venga, y que ahora alguien se ponga a contarlos para ver si es correcto (yo lo hice y no lo recomiendo… Ya ves, que no me fío de los programas estos).


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