Cada noche abandona la prisión que es vivir en la realidad
y espera encontrar algo mejor en su mundo de los sueños.
Desgraciadamente no se encuentra segura en su propia fantasía,
la realidad le afecta tanto que su imaginación se ha reducido a dolor y apatía.
Quiere volar kilómetros, saltar edificios, rescatar a inocentes,
encontrar un amor ideal, verse rodeada de una luz cegadora.
Sólo encuentra vacío, callejones sin salida, crueldad, soledad y una luz asfixiante.
Ya no sabe dónde huir, ya no sabe cómo debe actuar en los dos mundos.
Sólo debe guardar silencio.

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