Hoy ha sido un día de turismo mayormente, como tanto ansiaba.
Nos hemos levantado a las 9 y media, y mientras desayunaban yo me he duchado. Que por cierto, me estoy quedando calva ( exageración), se me cae bastante pelo y supongo que eso sólo me pasa cuando me agobio mucho. Hay que tener en cuenta que yo me agobio cuando no tengo nada que hacer, siempre llevo la contraria, hasta en eso. No tener mi mente ocupada me crea una sensación de inexistencia y un aburrimiento…
Pues eso, tras ducharme y que ellos se aseen, fuimos directos al coche. Me vestí de acuerdo con mi look turista del montón : pantalones de rayas caídos, mi camiseta de Metallica y mi bolso con mil bolsillos color marroncete claro, bastante cómoda vamos.
La carretera era bastante sencilla, pero estos dos cazurros cogieron la carretera equivocada y tiraron para Casablanca, menos mal que me di cuenta en una señal y les pregunté. Tras ese incidente y yo de fondo riéndome de ellos, tiraron por un desvío y acabamos en el paseo marítimo. Es precioso, es lo que se denomina una playa natural. Es todo roca y en la orilla es una arena dorada, fina y limpia. El paseo deberían tenerlo más bonito, ya que es una carretera como de pueblo. Tiempo al tiempo, ya he visto que la mayoría está en obras y como dije anteriormente, Marruecos está en progreso aún, en unos diez años esto será muy diferente.
En el trayecto yo pasaba olímpicamente de la conversación, así que me puse a escuchar música hasta que llegamos.
Nuestro primer objetivo fue el consulado español, que está en el coño de la Paca, es decir, muy lejos.
Tuvimos que recorrer una cuesta no muy empinada, pero era el maldito Sol lo que me molestaba, que aquí es muy intenso, yo iba de negro y sin gorra.
Tras 10 minutos sofocantes de andar a algo estúpido, llegamos. Tras que mi madre solucionase su papeleo, propuse coger el tranvía y así hicimos.
Es muy bonito y combina a la perfección la típica decoración árabe con lo que supone la tecnología de un tranvía. Paramos en un sitio que no era, ya que la tiparraca que había en la venta de billetes nos condujo a la línea equivocada, imbécil, esquerosa, le tiraba mi móvris inútil.
Igualmente volvimos a donde aparcamos el coche y comimos en un restaurante cercano.
Comimos “chawarma” ( kebab) y el viejo comió pollo. Me llamaron mucho la atención los gatos callejeros, ya que se pusieron debajo de la mesa para comerse los restos de comida de las mesas. Como siempre apareció mi compasión gatuna, pero por desgracia a ese sentimiento le acompaña una pena inmensa por no poder hacer nada.
Tras comer dije que me apetecía un café y mi hermana quería un helado, así que nos sentamos en una cafetería para tomar el postre. Si no me tomaba un café me dormía, bien se sabe que un kebab me deja muerta al hacer la digestión.
Me compré en los puestos que había cercanos ( el centro es un mercadillo continuo, puedes comprar algo cada dos pasos) dos camisetas por 15 Dh ( 1,5€), en España me costarían 7 euros.
Dejé mi compra en el coche y nos metimos en la antigua medina. Actualmente la medina contiene un gran mercado urbano y otra parte donde aún habitan personas. Hay que decir que la medina está intacta, no se ha tocado nada ya que se destruiría algo histórico. Las casas en su interior son heredadas y las que están vacías puedo asegurar que son carísimas. Son antiquísimas y se ve a simple vista: las más pobres tienen esquinas redondeadas, son blancas, de una planta y estrecha, se puede decir que están hechas a mano vaya; las más ricas están perfectamente embaldosadas y tapizadas, con dibujos tradicionales hasta en las anchas puertas de madera, hay mucha diferencia.
En la parte de las casas no me atrevo a entrar mucho, ya que las calles son muy estrechas y laberínticas.
En la parte del mercado entro de lleno, pero es muy agobiante con todo el mundo, los puestos, las tiendas, los vendedores gritando, motos y coches entrando y saliendo, no perder mis bolsas y encima buscar cosas que me interesen para comprar. Pero supongo que esto tiene su encanto, porque siempre vuelvo.
Como me moría de calor, compré cucuruchos de helados para todos, en total me costaron 5 Dh ( 50 cént), nada mal. Lo que más me gusta de Marruecos es el sabor de todas sus comidas, mucho más intensa, todo fresco y natural. Los helados en especial tienen mucha más nata, lo que los hace más cremosos y con más sabor y joder, encima están tirados de precio.
Tras andar dos horas por el mercadillo me compré: unas sandalias artesanales (50Dh), un reloj casio (20 Dh) y un pañuelo hippioso ( 20 Dh).
En total hoy he gastado 95 Dh (9,5€)
Por cierto, me he enterado de que finalmente no volveremos el día 6. Estamos tan aburridos que mi madre ha decido pagar la casa una semana más o algo así, no he escuchado muy bien. Eso crea dos reacciones en mí:
1.- ya que he venido, me gustaría aprovechar mi última estancia aquí en Rabat, ya que no pienso volver en unos años.
2.- ¡Biiieeeeeen!!
Bueno, pues ese ha sido mi día de hoy. Lo escribo tumbada en el sofá porque no puedo vivir con este dolor de pies que llevo. Me he puesto a ver una telenovela sobre un borracho muy adicto que maltrata a la mujer. Es un policía que al llegar a casa llega borracho con los amigos y pega a la mujer ante sus hijos, este tipo de telenovelas acaba con un merecido castigo para el maltratador, bla bla bla..
Por último digo que estos días he estado en casa, viendo la Mtv y su música horrenda como el bicharraco de Inna o la hipócrita de Selena Gómez. Pero es el único canal que puedo ver ( en inglés) aquí. También he visto muchas películas, mucho drama, en mi ordenador. Tengo que eliminar horas muertas, ay.
Ea, pues a dormir! Aió
no entiendo, que vuelves antes? o mas tarde?
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